La importancia del presente documento, recae en el proceso humano y espiritual del hombre; concretamente en los niños, adolescentes y jóvenes, que junto con los padres de familia, optan libremente por tener una educación íntegra en los valores específicos de todo su ser. Es por ello que la vida espiritual que ofrece nuestro Colegio, se lleva a cabo en un ambiente libre y autónomo. En virtud de estas características, el Colegio Centro Unión reúne una comunidad de personas abocadas al florecimiento del saber humano; pero no sólo se limita a éste, sino que le da prioridad a todo lo que lleve al estudiante a alcanzar su realización personal, con sus principios cristianos, que desde la familia se van generando y que aquí le ayudamos a afianzarlos como valores profundos de su trascendencia humana con los cuales, tenemos la certeza, encontrará mejores armas para darle un mayor sentido y plenitud a su vida.
En épocas en las que pareciera que los diversos modelos educativos no terminan de dar solución a la problemática en la formación de las nuevas generaciones y de atender a los rezagos de la educación, se realizan significativos esfuerzos por hacer de la tarea educativa una verdadera promoción de la persona, no sólo del niño, del adolescente y del joven, sino de todos los que se involucran en una comunidad que educa: docentes, dirigentes, padres de familia, personal de servicio. Por lo que nuestra misión, nos invita a que logremos un mayor nivel de realización y satisfacción de vida. Por ello, este documento que ahora presentamos, es ante todo una apuesta por la persona y sus capacidades, así como por la calidad de una educación sana, impregnada de dignidad. No se trata de encasillarnos en nuevas estructuras o ideologías educativas. El cristianismo, más que ideología es una forma de vida, que se da por contagio, por valores vividos y no sólo doctrinales o teóricos. De aquí que nuestro Colegio siga a Cristo como el verdadero centro de nuestra formación humana e intelectual. Por esto, es necesaria la COMUNIDAD EDUCATIVA, de la que forman parte todas las personas que contribuyen a este “hecho educativo humano y cristiano”, en el ámbito de sus funciones propias y con una participación activa y responsable. Así es como evangelizamos educando y educamos evangelizando.
Sabemos de las inquietudes que rodean a la juventud de hoy, de ahí de la importancia de ofrecer un servicio de calidad; sabemos de la carencia de valores y actitudes positivas que imperan en el mundo actual, sabemos de la necesidad que tiene nuestra patria de contar con gente bien preparada, conciente, respetuosa de sus deberes cívicos y sociales. Como Colegio, reconocemos el valor intrínseco de nuestros alumnos y los consideramos como personas individuales; con amplias posibilidades de crecimiento y desarrollo; poseedores de su propia personalidad y poseedores del mayor atributo que se le ha otorgado a la humanidad: su dignidad. Es por ello que nos comprometemos a proporcionar un ambiente rico en valores humanos y en la fe. Creemos en estas nuevas generaciones de niños y jóvenes, y nos apoyamos en sus aptitudes y recursos interiores, en su libertad, en el amor, en la capacidad de pensar y de ver racionalmente las cosas. Queremos prepararlos con exigencia y amor para una digna y eficiente inserción en la vida real, a ejemplo de Cristo, como hombres nuevos, en donde estén capacitados moral y educativamente para ejercer las propias responsabilidades, siempre pensando en el bien común, en la solidaridad y en la subsidiaridad para promover la dignidad de la persona, la cual determina la base de sus derechos y sus deberes fundamentales.
Somos respetuosos de los valores humanos, reconocemos la diversidad cultural, política, social y religiosa de nuestros días, por lo que es importante recalcar que somos un Colegio que profesa los valores y creencias de la Religión Católica; y por esta razón, toda la comunidad educativa encuentra su fundamento en el Evangelio de Cristo, en su Iglesia y en el carisma misionero que Dios regaló a los Misioneros Xaverianos, por medio del ejemplo y la entrega de su Beato fundador, Guido María Conforti y de la espiritualidad Misionera de San Francisco Javier.
De esta forma, afirmamos que nuestro Colegio Católico es:
- Un medio privilegiado para la formación integral de la persona humana y un centro donde se comprende y se difunde una concepción cristiana y misionera del mundo, de la humanidad y de la historia.
- Un centro de irradiación educativa que conjuga:
- Excelencia Académica: Donde se cultivan las dimensiones intelectual, cultural, física, moral, estética y religiosa de la persona; a través del desarrollo de la capacidad de juicio, la voluntad y la afectividad. Cada vez que una persona nutre su inteligencia y la ilumina con la verdad de la realidad que lo rodea, nutre y alimenta su espíritu y se acerca cada vez más a la verdad suprema de todo conocimiento y de toda ciencia que es Dios. El conocimiento y el aprendizaje de la ciencia, son de por sí un hecho religioso. Así pues, el alumno conseguirá la perfección de su mente y de su espíritu, con un nuevo estilo de vida intelectual, consagrando y ofreciendo todo lo que hace a ese Cristo vivo.
- Conocimiento y Vivencia de la Fe: Que tiene como modelo fundamental a Cristo, lo cual supone un estudio sistemático, profundo y experiencial de la Fe (Instrucción Catequética); impartida en un marco de respeto y libertad lo cual nos permite ofrecer a nuestros alumnos la posibilidad de reflexionar sobre la propia existencia a la luz del Evangelio y actuar conforme al espíritu misionero de San Francisco Javier. De igual forma, si no pusiésemos al frente y como base de este arte de educar, la asiduidad a los Santos Sacramentos y prácticas de piedad, nuestro Colegio no sería franco y nosotros no seríamos nunca jamás educadores, ni mucho menos evangelizadores realmente comprometidos.
- Sentido social y Comunitario: Que implica una profunda sensibilidad acerca de la necesidad de formar comunidad en un marco de solidaridad, de subsidiaridad y de convivencia misionera para actuar, junto con otros, con una actitud crítica y comprensiva de las demandas y necesidades de nuestra sociedad. No puede haber una auténtica evangelización que no finalice en un auténtico compromiso al servicio de la Iglesia.
- Experiencia Asociativa: Que se da en un ambiente intenso, luminoso, de participación, de relaciones amigables y fraternas; un espacio comunitario de crecimiento humano, cristiano, donde niños, jóvenes y educadores viven la familiaridad y la confianza que abre los corazones y promueve el protagonismo y liderazgo de los jóvenes en la responsabilidad de su propia formación.
- Experiencia Vocacional: Que construye la meta tanto de la educación, como de la evangelización. No se entiende una educación que no tienda a orientar a la persona, a consolidar su identidad y a situarle consigo misma, con Dios y con los demás, ni pude haber una evangelización que no lleve a la persona a adquirir un serio compromiso profesional y vocacional con su iglesia y con su entorno.
Para lograr estos cinco aspectos, en nuestro Colegio Católico, nos hemos propuesto una serie de objetivos que queremos que toda la Comunidad Educativa conozca, en especial nuestros estudiantes, ya que sin duda ellos serán los principales protagonistas y la parte más importante e incidente en el quehacer educativo de nuestro Colegio.
Todo lo anterior requiere acciones intencionadas, con reflexión profunda y permanente de todo el quehacer educativo, a la luz de la ética y a la luz de nuestras convicciones, que se manifiestan en la imagen y modelo de Jesús, como hermano y amigo, que orienta y facilita el camino de la salvación. Por ello, buscaremos y lograremos en este nuevo ciclo escolar, que por medio de este proyecto, los niños, niñas, jóvenes, señoritas y todo el personal que aquí laboramos, vayamos mejorando la visión de nuestra propia persona, a ejemplo del Hombre Nuevo, instaurado en Cristo Vivo, y desde ahí tengamos la confianza de que somos capaces de lograr la plenitud de vida, reflejada en la excelencia académica y en la santidad de nuestro trabajo.
Queremos sentirnos como en casa, porque esta es una característica de nuestro Colegio. Queremos sentirnos en confianza, porque nos interesa la amistad, el compañerismo y la formación en una actitud cristiana; y queremos que todos nosotros colaboremos unidos por un mismo ideal, por una misma meta que juntos podamos alcanzar.
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